Un atardecer único en el continente

La zona que va desde el Cabo Touriñán a Fisterra, en A Costa da Morte, acoge hasta el lunes la última puesta de sol de la Europa continental

Ana Garcia

Ahora que ha regresado el anticiclón ya se puede disfrutar de los mejores eventos atmosféricos que requieren de un cielo despejado. Por ejemplo, de una puesta de sol. En Galicia hay lugares privilegiados para hacerlo. Por ejemplo, en la zona que va desde el Cabo Touriñán a Fisterra, en A Costa da Morte. Hasta el lunes acoge el último atardecer de la Europa continental. «É o último ocaso, aínda que a Costa da Morte non está tan ao occidente como o Cabo da Roca, en Portugal, debido a que a orientación do eixe de rotación da Terra con respecto ao plano da órbita vai cambiando ao longo do ano. Xusto despois do equinoccio de primavera, e xusto antes do de outono, a inclinación relativa respecto ao Sol fai que a liña que separa o día da noite estea algo inclinada cara ao leste, de xeito que aínda que a Costa da Morte estea algo metida para dentro con respecto ao Cabo da Roca, en realidade na costa Touriñán-Fisterra aínda será de día un chisquiño cando no Cabo da Roca xa se teña posto o sol», explica Jorge Mira, catedrático de Física de la USC.

La belleza del ocaso en A Costa da Morte comenzó a ser motivo de peregrinaje hace muchos siglos, cuando el ser humano vivía en sintonía con los astros. Es probable que el Camino de Santiago sea en realidad una parada más de una ruta que termina frente al Atlántico. «Posiblemente o Camiño sexa unha reciclaxe, por parte da cristiandade, dun rito pagán, que consistiría en ir ver onde morre o día por última vez, o cal vén sendo algo parecido a ir buscar onde remata o mundo», confirma Mira. Quizás nuestros ancestros lo desconocían, pero la puesta de sol esconde además uno de los grandes secretos de la física, desvelado no hace demasiados años. La naturaleza de la luz provoca que el evento solo sea un espejismo. La velocidad de la luz asciende a 300.000 kilómetros por segundo mientras que la distancia entre la Tierra y el Sol es de 150 millones de kilómetros. Las partículas de luz, aunque viajan muy rápido, tardan ocho minutos en alcanzar el planeta. Así que el astro rey se presenta siempre en el cielo justo como era hace ocho minutos. «E non só polos oito minutos que leva de camiño ata aquí, que iso é totalmente secundario. O realmente importante é o notable efecto difractivo que se produce. De feito, cando vemos o Sol poñerse, na práctica xa non está alí», añade el físico gallego.

Articulo original en la voz de Galicia

Buen Camino!

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