Más de 160 tableros de juego escondidos en Compostela sobreviven al paso del tiempo

Fueron tallados en las piedras de algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad en el Barroco

Están en San Martín Pinario, Mazarelos, el Obradoiro, en la fachada del convento de San Francisco, Vista Alegre, Castrón Douro o hasta en una de las torres de la Catedral de Santiago, en la Berenguela. Llevan ahí tres siglos, tallados en las piedras de algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. A la vista de todos. Pero, curiosamente, han pasado desapercibidos para la gran mayoría. Ahora una investigación ha documentado los más de 160 tableros de juego de la Compostela barroca que han sobrevivido al paso del tiempo.

Servían para jugar al tres en raya (conocido en la zona como pai, fillo, nai), un divertimento que se extendió hasta convertir la ciudad en el gran casino al aire libre de la época, aunque no se sabe si era costumbre apostar bienes entre los contrincantes.

¿Quién hizo estos grabados? «Sospecho que la gente de clase baja. Era un juego muy popular. Se habla que, a diferencia de los tableros de la época medieval, que eran para curas y personas de cierta educación, estos no son decorativos sino que aprovechan los atrios de las iglesias, las escalinatas y zonas públicas de paso, que es donde jugaría la gente de a pie», explica Luis Leclere, coordinador del último estudio del colectivo A Rula, que ha localizado hasta 167 tableros de juego en la capital gallega.

«Disponemos de datos suficientes como para situar cronológicamente su elaboración a finales del siglo XVII y, principalmente, durante todo el XVIII. Coincide con la petrificación, en mayúscula, de Compostela, lo que ha permitido que se conserven hasta ahora la mayoría de las coviñas gravadas en las piedras, aunque nos consta que en A Quintana había alguno que ya no está. Desapareció con la política de sustituir las losas levantadas o deterioradas por otras», lamenta Leclere.

Campeonatos en Praterías

Sobre la inédita afición al tres en raya en la ciudad, este vecino de Santiago explica que «está documentado que, hasta los años 60, se hacían campeonatos en los tableros de Praterías». Sin embargo, el mayor conjunto es el que se encuentra en el entorno de San Martín Pinario, donde hay cerca de medio centenar, y en el de Santa Clara una veintena. En ambos casos se pone de evidencia que hay diferencias entre unos tableros y otros. «En la ciudad habrá entre 20 o 30 tipos distintos. A partir de la base común de los 9 agujeros, luego se incluyen surcos que podrían ser un adorno o variedades del juego que desconocemos», indica Leclere.

«Como piezas se utilizarían desde simples piedras a figuras talladas. En el castillo de A Rocha, por ejemplo, se encontraron unos círculos de cerámica medievales, poco elaborados, pero que supuestamente servían como piezas», continúa. Aunque el estudio es una primera aproximación al fenómeno, con él ya se puede concluir que la presencia de tableros de juego en Compostela es más que singular, advierte el coordinador del trabajo: «No tiene un equivalente en ningún otro lado, por la cantidad y por encontrarse -la mayor parte- en zonas exteriores».

La recopilación de datos por parte del colectivo A Rula, asociación cultural que se dedica a proteger y divulgar el arte rupestre en el área de Compostela, comenzó en el 2014 y los últimos hallazgos se hicieron hace solo unos meses, cuando se descubrió un nuevo tablero de juego en el cruceiro de Castrón Douro.

¿Cuándo dejan de gravarse? El estudio apunta a la Ilustración: «As ideas ilustradas supuxeron unha revolución na xestión urbana, trouxeron novas formas de xestión dos espazos públicos, da moral pública, da salubridade e a hixiene. A finais do século XVIII (…) comezan a ser aplicadas na cidade, con maior ou menor efectividade, e van trocar os hábitos de convivencia desenvolvidos ata entón».

En bancadas

Aunque se ha ido desgastando, en Mazarelos todavía se aprecian en la fachada de la Facultade de Historia y en bancos.

En balcones

El juego del tres en raya también llegó a espacios interiores, como al balcón central de la primera planta de la Casa do Cabido.

En cruceiros

Se encuentran en el de Santa Clara, en el de Bonaval, Santa Marta (en la imagen) o Castrón Douro, el último en documentarse.

En atrios

Son frecuentes en la entrada a iglesias o conventos. En Santa Clara, es fácil distinguir los antiguos tableros.

 
 Articulo basada en la Voz de Galicia

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