Los problemas de un “Bicigrino”, ciclista, con RENFE para viajar y poder empezar el CAMINO.

Las trabas de Renfe a un ciclista antes de empezar el Camino de Santiago

Son muchos los aventureros que deciden realizar el Camino de Santiago en bicicleta, una experiencia que más de uno repite por la sensación que les produce. Antes de empezar la travesía, es habitual que trasladarse desde la ciudad de origen al punto de partida con todo lo necesario para empezar a la llegada. Esa era la idea de un socio de la Unión de Consumidores de Asturias (UCE), cuyo objetivo era tomar un tren de Renfe desde Oviedo a Burgos, incluyendo a su bicicleta. Pero nada salió como esperaba, ya que las trabas del interventor del tren, que consideró el bulto mal empaquetado y demasiado grande, le acabaron por conducir hacia otros caminos.

Según se especifica en la página web de la compañía transportista, las bicicletas a transportar han de estar plegadas o desmontadas dentro de una funda de unas dimensiones máximas de 120 x 90 x 40 cm (largo-alto-ancho). Los pedales deben estar también desmontados y el manillar girado a 90º. Condiciones que el afectado cumplía. Sin embargo, el interventor consideró lo contrario.

A su parecer, la bicicleta estaba «deficientemente embalada en bolsa de plástico, poco estable para aguantar un viaje en tren». Además, consideraba que, como los bultos se transportan dentro del tren y en los estantes superiores de los asientos, podría suponer algún peligro para los pasajeros. Ante ello, el ciclista no dudó a la hora de dar su versión de los hechos e interponer una reclamación a través de UCE. En ella especifica que embaló la bicicleta siguiendo las indicaciones colgadas en la web, que nada se dice del material -en este caso plástico- con el que deben cubrirse y que nadie midió las dimensiones del bulto.

Teniendo en cuenta, además, que en ningún lugar se especifica cómo debe ser la funda en la que han de cubrirse ni dónde irán una vez dentro del tren, la Junta Arbitral aceptó la solicitud de compensación económica del afectado, que solicitaba que se le cubrieran los gatos inesperados, ya que tuvo que ir hasta Burgos en su propio vehículo.

El ciclista es finalmente recompensado por los gastos de kilometraje, valorados en función de las cuantías de las retribuciones del personal al servicio de la Administración del Principado de Asturias, que prevén un abono de 0,21 euros por kilómetro. La distancia entre Oviedo y Burgos, en un viaje de ida y vuelta es de 296 km, multiplicado por 0,21 euros, da un total a reintegrar al socio de 124,32 euros más los peajes. Por lo que la cifra final a abonar asciende a 150,12 euros. Pese a todo, quizás sí que el afectado haya tenido un «buen camino».

Articulo original en la Voz de Asturias

Buen Camino!

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