Los humilladeros o milladoiros.













Es habitual encontrar a lo largo del Camino de Santiago diversos montículos de piedras que peregrinos y caminantes van dejando como señal de su paso por ese punto. Se desconoce el origen exacto de esta costumbre que va formando los humilladeros, en gallego milladoiros o amilladoiros -el nombre que reciben esos montones de piedras-, pero se cree pueda tratarse de un tipo de culto prerromano.

En algún libro he leído que los antropólogos aseguran que esas piedras depositadas en montículos son algo así como ofrendas de peregrinación, simplemente para dejar constancia de que se ha pasado por allí -una costumbre habitual en el ser humano-.

En otros sitios se dice que la costumbre proviene del uso antiguo de tirar una piedra para afirmar un juramento; debido al carácter sólido y duradero de la piedra.

En cualquier caso, dentro del simbolismo cristiano del Camino de Santiago, esas piedras son señales de actos de penitencia, y es que se dice que el que se sacrifica transportando una piedra desde su punto de salida hasta el milladoiro en el que la deposita, obtiene un perdón a sus pecados proporcional al peso de la piedra que ha transportado.

Dos son los más importantes humilladeros del Camino de Santiago, el de San Justo de la Vega y el de la Cruz de Ferro, pero existen otros, e incluso lugares que conservan el nombre, como la Ermita del Humilladero donde se encuentra la Virgen del Camino en León: y no sólo en el Camino de Santiago, sino en otros puntos de romería y peregrinación. En Galicia es muy popular el existente cerca de la ermita de San Andrés de Teixido.

Buen Camino!


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